Dulce de leche
Tras verla, cuando regresó de sus vacaciones el tono monocorde, pero de sedoso brillo, de su piel le recordó al dulce de leche, despertándole una intensa imantación. Al decírselo, ella, cual caramelo, se deshizo con pausas seductoras del "papel" que la envolvía. Gratamente sorprendido se percató de que aquel color se extendía por cada centímetro de aquella piel sin ninguna zona con alguna pátina desvaída que la manchara.
Pero fue al paladear aquella superficie, cuando se dio cuenta de que su sabor era mucho más delicioso de lo que su encantador aspecto, en un principio, había presagiado.
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prometeo -