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AIRES ABIERTOS

La vieja foto

La vieja foto

              Nunca imaginé que esa referencia a la memoria del post de ayer, atrajera esta foto a mi buzón de entrada. Sé que me lees habitualmente, desde tu rincón, tan distante de aquí, pero algo debieron despertar en ti mis palabras que desempolvaste esa foto, que nunca me habías mostrado, para enviármela.                                                                      

               Recuerdo bien aquel instante, fue en aquellos días en que nos preparábamos para la selectividad y habíamos estado, los tres, estudiando en tu casa toda la tarde. Tú llevabas colgada al cuello tu cámara Yashica, que tu padre te había traído recientemente de Canarias como premio por haber aprobado COU, y dijiste que querías probarla haciéndole fotos al atardecer. Las hiciste y recuerdo que muy buenas, pero esta foto la ocultaste premeditadamente.            

                 Me has alegado en tu correo, que no pudiste resistirte a hacerla, a atrapar a tus dos amigos en ese instante mágico previo a la puesta de sol e inmediatamente antes de que los protagonistas, en aquella fogosidad primitiva que entonces nos acompañaba, uniéramos nuestros labios en aquel beso torpe y primerizo. Nunca supe de aquella foto, ni siquiera imaginé que, aquella imagen, pudiera haberte provocado aquel dolor tan lacerante que hizo que la guardaras, en ese silencio provocado por un aparente olvido, hasta el día de ayer.            

                Tu correo, en el que hacías una nostálgica referencia a aquel día de, hace ya, casi treinta años, terminaba con una pregunta:

-¿Te imaginas que en vez de hacer esa fotografía yo hubiera sido quien hubiera acabado con los labios mojados en saliva ajena?            

                  No sólo ahora, sino que a lo largo de todos estos años me lo he imaginado muchas veces, y estoy seguro que de haber sido así, nuestras tres vidas serían muy diferentes a las que tenemos actualmente.

1 comentario

Sur -

Preciosa foto, Aires.

El post de la “Memoria selectiva” ha dado su fruto y es el envío de tal fotografía.

Dos chicas pujando por el amor de un hombre; tuve una situación similar a los 14 años y al final ninguna fuimos correspondidas.

Ya que ella te lee, imagino que habrá derramado bastantes lágrimas al ver ésta foto, sumado al temor que hubiese tenido hace treinta años hacerte la misma pregunta con la que finalizas el post. Y es que el amor nos llega tan hondo que nos hace ser de otra manera, e incluso da un giro, a veces descomunal, en nuestras vidas.

Una pregunta, Aires: ¿calificarías la foto o el correo recibido como volver a recordar viejas emociones que te hicieron llorar?

Un abrazo.