AIRES ABIERTOS
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Traslado

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    La vida va evolucionando y mi faceta en el mundo de los blogs no es una excepción a ello. Aunque ya hace tiempo que he cambiado de casa ahora lo hago oficialmente, por medio de las nuevas tecnologías e incluyendo el código bidi de mi otro blog: "Dibujos de aires abiertos". Aquí ya no volveré a escribir, pero seguirá colgado para quien quiera leerlo. El otro llevo tiempo escribiéndolo, los textos son del mismo estilo que éste, lo que varía es que no tiene fotos de internet, sino dibujos hechos con mi bolígrafo bic. Así el blog en su conjunto es como más mío.

       Si te apetece lee con tu móvil este código bidi y te llevará a mi otro blog, en el que te invito a leer, soñar y disfrutar con mis letras y trazos.

Sábado, 05 de Mayo de 2012 21:58 airesabiertos #. Cosas circulando por fuera No hay comentarios. Comentar.

La mariposa de colores

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           Te conozco desde aquel día en que naciste desperezando tus alas en el alfeizar de mi ventana. Me embelesaron tus formas: tus alas perfectamente simétricas, tus vivos colores y los seductores lunares que te moteaban. Aquel rinconcillo se convirtió en tu cubículo y allá me acercaba yo, cada vez que quería verte. Mi insistente paciencia hizo que con el tiempo, llegaras a revelarme el lenguaje de tus alas. Y así era capaz de distinguir tus días animosos de esos otros en los que tu ánimo griseaba.

            ¿Por qué sería que no me extrañó que, cuando te convertiste en mariposa adolescente quisieras volar a otros lugares y descubrir otros mundos más allá de mi ventana? Pero una cosa es la fantasía y otra la realidad. Aquella soñada aventura tuvo su desenlace en un salón de tatuajes en el que fuiste cazada por la diestra mano de un artista.

            Coincidió que entraba en aquel momento una guapa mujer de tez morena y labios carnosamente rosados que pretendía alegrar su cuerpo y mirándose, una a otra, quedasteis mutuamente prendadas. Fue cuando con suma delicadeza, te posaste indeleblemente sobre su abdomen, iluminándolo para siempre con los tonos de tu figura.

            Envuelto en la nostalgia de tu ausencia, un día en la piscina, te volví a ver destacadamente y como nunca de sensual, sobre aquella piel. Me acerqué a su portadora y algo surgió entre nosotros.

            Hoy estoy feliz porque ya no me conformo con mirarte,  cada vez que mis deseos se acrecientan mis dedos se acercan con ternura indefinible a esa piel y con una misma caricia hace temblar a las dos: a ti que agitas las alas y a ella que se le sacude todo el cuerpo.

Viernes, 25 de Febrero de 2011 19:29 airesabiertos #. Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Secuestrándote

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   Fue justo ese instante en que el sueño intentaba apoderarse de mí. Hice un último esfuerzo, para secuestrarte y traerte hacia mí desde donde quieras que estuviese. Me resistía a esa soledad de la cama vacía y, no sé cómo, al instante estabas a mi lado. Tu ojos me miraban sorprendido, mientras tu cabello despeinado vestía tu rostro de esa serena belleza tuya que siempre me seduce. Llevabas un camisón corto de escasa tela que dejaba al descubierto las simétricas curvas de tus nalgas, plateadas con la luz de la luna que las coloreaba a través de mi ventana. Te asiste a mis pechos con tus manos, como si temieras caer, mientras tus labios vestían mi piel con el brillo rutilante de tu saliva. Ahora, fueron mis manos las que agarrando tenue la dulce presión de la piel de tus nalgas colocó tu cuerpo sobre el mío. Te acurrucaste entre mis brazos y sintiéndote en tan íntima cercanía, me dejé arrastrar por el sueño, feliz de haberte podido secuestrar de esta manera. Cuando desperté, dudando si lo había soñado, tu camisón descansaba sobre mi cuerpo desnudo.

Domingo, 20 de Febrero de 2011 19:08 airesabiertos #. Cosas circulando por dentro Hay 1 comentario.

Fiesta de fin de año

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    Te gustó el escenario de la fiesta de fin de año. ¡Qué ambiente!¡Qué de ruidos!, me dijiste con ironía. Era el salón más grande que pude encontrar, me salió muy barato. El techo era de altura infinita de color negro tachonado de luminosas estrellas. El suelo de arena, en el que tus pies descalzos, ausente de molestos tacones, dejaban sus huellas, caminando junto a las mías. Los sonidos de los gaviotas alborotaban el cielo y las siluetas desnudas de los tamarindos nos saludaba desde el paseo marítimo.

    Caminábamos despacio, solazándonos en el camino, sin necesidad de llegar a ninguna parte. No teníamos reloj, ni sabíamos que hora era. Tampoco importaba, el estar a tu lado era como si el tiempo se hubiera detenido. Nos miramos a los ojos y nos sonreímos contentos de que hubiéramos podido huir de todas esas circunstancias que nos rodean  y estuviéramos celebrando el final de año, los dos solos, en aquella playa solitaria. Una luna llena,, sin ojos nos hizo un guiño, ya debíamos estar en el nuevo año. Seguimos andando con esa euforia de comenzar a caminar un nuevo calendario junto a la persona que más amamos.

Viernes, 31 de Diciembre de 2010 18:42 airesabiertos #. Cosas circulando por dentro Hay 3 comentarios.

Es Navidad

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            Despertó cuando las agujas del reloj hacía tiempo que sobrepasaron la hora en que hubiera sonado en un día laborable, pero hoy era la mañana de Navidad. Abrió sus ojos como tantos otros días con ese despertar entre relativamente escéptico y amargamente feliz en que se habían convertido sus amaneceres. Intentaba adivinar alegrías en la penumbra de la habitación pero ésta parecía tener una espesa niebla interior.

               La cabeza de ella saliendo de entre las sábanas se acercó, mientras él cauteloso abrió su brazo para recogerla sobre su hombro. Y allí permaneció un rato, estática, que a él le parecieron horas. Empezó como siempre a desear…un mero contacto de su piel que rebuscara en su cuerpo desnudo, una caricia de sus manos que  rozara su cara o masajeara sus cabellos, un beso apasionado que se posara en sus labios. Pero nada, ni el más mínimo acercamiento a su piel, separada de la de él por borruños de sábanas y mantas. Él sólo sintió el peso sobre su brazo, en lo que se le hizo largos minutos, mientras ya desesperado se mordía la lengua y su mente carente, al parecer de toda telepatía, le gritaba a ella en silencio: pero ¡acaríciame, acaríciame!

               No supo cuánto tiempo duró esta situación, ella ya se levantó de la cama despidiéndose de él con un beso tan seco como leve.  Y se sintió “liberado” de aquel peso exterior que tanto le oprimía por dentro. Ella abrió la ventana, las luces de tonos grises, que creaban las nubes, entraron por la ventana, dando forma a los objetos de su dormitorio y sirviendo para expulsar sus propios pensamientos. Prefirió sentirse solo, acompañado consigo mismo, y acordarse de ti… Y se sintió profundamente querido por tu presencia, lejana en la distancia pero íntimamente próxima a su corazón. Posó su mano y recorrió toda su piel, como sabía que sólo tú hubieras sido capaz de hacerlo… Sonrió y pensó que era Navidad.

Sábado, 25 de Diciembre de 2010 23:40 airesabiertos #. Cosas circulando por fuera Hay 4 comentarios.

En esas horas...

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     En esas horas donde el bullicio de la calle se convierte en rumor y las farolas iluminadas salpican la calle, apago las luces y me dejo arrastrar, por el agotamiento del día, hasta la cama. Introduzco mi cuerpo entre las sábanas, gustando su cálida acogida, mientras ella duerme a mi lado, separada de mi cuerpo por un acantilado tan invisible como imposible de salvar.

         Abro los ojos a la oscuridad de la habitación y adivino sus muebles y como quien visualiza espectros, atisbo esas imágenes de quienes hoy, de cualquiera de las maneras, se cruzaron conmigo. Algunos se disuelven en la nebulosa de la memoria. A ti, sin embargo, te percibo nítidamente tu rostro, tachonado de esas arrugas sonrientes que tanto me encantan, tus curvas que oscilan entre la persiana y yo y tus angosturas que me cargan de deseo  a estas horas teóricamente plácidas.  Saco mi mano al aire, con un gesto que quiere asir la tuya. Y soy capaz de sentir su apretura en la mía, captando su calidez entretejida entre los huesos. Te tiro de ella y te arrastro a mi lado, bajo la manta. Puedo sentir tu piel adherida a la mía como en un largo beso, como te acurrucas entre mis brazos y tomas mimosamente mi sexo en tus manos, para de pronto, sentirme tan a gusto que se cierran pesadamente mis párpados dejándome llevar por el sueño.

Martes, 14 de Diciembre de 2010 22:33 airesabiertos #. Cosas circulando por fuera Hay 2 comentarios.

¿Te acuerdas?

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         Han pasado ya varios años, pero no logro olvidar aquel día en que te conocí personalmente. Hacía mucho tiempo que charlábamos en aquellas noches de mutua e intensa intimidad en las que habíamos intercambiados tantas líneas escritas mediante el chat. Sabíamos mucho de cómo era el otro, habíamos disfrutado de las conversaciones y discutimos también mucho. Yo insistía en mi curiosidad por ti y tú, como respuesta, en un hermetismo que te hacía evitar el darme cualquier tipo de datos como algunos tan elementales, insistía yo, el nombre, tu número de teléfono, o en qué ciudad vivías. No sé cómo un día te aviniste a que nos conociéramos personalmente. Una verdadera cita  a ciegas, pues en todos aquellos años de chateo nunca había visto una imagen tuya, ni en foto ni en la cámara, tú en cambio si me habías visto.

        Quedamos en tu ciudad para almorzar, en un día de sol brillante, que iluminaba la plaza mayor, donde habíamos quedado.  Miraba a todas las que cruzaban la plaza, expectante e indagador. Al fin apareciste con una sonrisa picarona alumbrando tu cara.      Unos rutilantes ojos verdes y una melena larga, que bailaba seductoramente sobre tus hombros, destacaban en tu rostro. Tras el almuerzo, embobado en aquel trasiego de rellenar con tu imagen corporal las formas que habías creado con tus letras en mi cabeza, me invitaste a montar en tu coche. Nada más subir, sacaste un pasamontañas de tu bolso y me lo pusiste al revés sobre mi cabeza. Quieto, me ordenaste, cuando intenté quitármelo. Y en pocos minutos llegamos a la puerta de tu casa que me hiciste subir de esta guisa. Abriste la puerta y pasamos al interior y mientras con una mano me lo quitabas de la cabeza, con la otra mano ibas desprendiéndote de  tu chaqueta blanca que arrojaste sobre una silla. 

        Se me amontonan las imágenes de todo lo que sucedió a continuación. Sí recuerdo que nuestros labios se unieron en besos sin prisas que actuaron como disparador de nuestras ansias y. tus manos avariciosas me desabotonaron con fruición mientras tus dedos rebuscaban por mi pecho y bajo mi ombligo. Yo te desprendí de tu blusa y a la vez que se desprendía tu sujetador, quedaron a mi vista tus dos hermosos pechos que oscilaban discontinua y seductoramente. Desde aquel momento nuestros cuerpos se solazaron mutuamente entre sí, como buscando respuestas próximas a aquellos lejanos interrogantes que nos habíamos hecho tanto tiempo sobre el otro. Me llamó la atención la extremada sensibilidad de tus pechos, que, como si fueran mágicos, al posar mis dedos sobre ellos endurecían instantáneamente tus pezones, haciéndolos crecer y estirándolos en varios centímetros. Aquello me provocaba mucho y nuestras pieles, ahora en contacto sin telas que la separaran, se disfrutaron, buscando y encontrando sus más acentuadas coincidencias, hasta que exhaustos, cuando ya la luz del sol indicaba que se estaba escondiendo tras el río, te abandonaste dulcemente en mis brazos.

        Nos apeteció salir a que nos diera el aire y comer algo. Nos vestimos y poco antes de salir, te dije que si te hacía una foto, para guardar un recuerdo de tu imagen. Te negaste en rotundo. El pudor por tu imagen superaba en  mucho a tu pudor a exponerte desnuda. Salí de nuevo con el pasamontañas y vuelta en coche, hasta bajarnos. Mientras caminábamos por la calle me dolía pensar que no podría llevarme ninguna imagen tuya con que recordarte. Fue, entonces, cuando aproveché un momento en que iba caminando detrás de ti, para sacarte una foto de la que luego saqué este dibujo. Comimos en una pizzería y luego me tuve que marchar. Se me hacía tarde.

        No puedo contemplarte por delante para recordarte, pero me acuerdo bien de aquellos ojos en color verde felino que no dejaban de mirarme y aquellos hermosos pechos que se erizaban con el puro roce. ¿Y tú te acuerdas?

Domingo, 12 de Diciembre de 2010 21:47 airesabiertos #. Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Despierto de amanecida

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         Me lo temía. Esto de que no me cueste trabajo madrugar tiene su contrapartida durante el fin de semana, en que en un día como hoy me despierto antes de las siete y no tengo forma de volver a dormirme.

         ¿Qué puedo hacer durante dos horas en la cama? De buena gana me levantaría, pero el frío que hace en el exterior de las mantas  no me invita a ello. Así que decido, moviéndome lo menos posible, el dedicarme a pensar en ti, a sentirte a ti, a traerte a mí. La oscuridad llena la habitación y ahora, que mis ojos empiezan a acostumbrarse a la penumbra, percibo recortados en un gris monocolor los distintos muebles de la habitación. Veo la hora del reloj iluminado, las 07:15 y vuelo por esa rendijita que deja la persiana hasta donde tú estás. Supongo que tú sí que estarás dormida y anhelaría amoldar mi cuerpo en el hueco del tuyo y quedarme así, quieto, sintiendo el aire pausado de tu respiración. Dejo que mis manos se pierdan despacio por mi piel, como si fueran las tuyas de “turista” que recorren admirativa, como tú sola sabes hacerlo, cada una de mis matas de vello o cada uno de los centímetros de mi piel anhelante de caricias.

         Cierro los ojos e intento dormir…no puedo, me aparece ¿en sueños? ¿en la realidad? una aguja gigante, que enhebrada sencillamente con el hilo de nuestro mutuo cariño remienda esa distancia que nunca debió existir entre nosotros y que las circunstancias se empeñan en mantener. Al otro lado de la ventana un leve rumor me indica que las gotas de lluvia fluyen por las calles solitarias.  Giro la cabeza hasta el reloj que marca las 7:58. ¡Qué largo se hace el tiempo cuando deseas algo con ganas! Todo lo contrario que cuando lo estás disfrutando. Me gustaría saber que ahora has despertado, aunque fuera un instante, y estás deseándome, que en este instante en que la naturaleza, aparentemente duerme, tu pasión está tan viva como la mía. Y me lo quiero creer, tanto que hasta tu aroma lejano y bien aprendido, me invade en sus efluvios y mis manos dejan de ser prudentes, para acelerarse en mi rincón más íntimo. Supuestamente no me muevo, pero mi fuerza interior termina por aflorar con intensidad al exterior…y tras ese sosiego me duermo…¿unos minutos?¿unas horas? Dudo todavía si ya habré despertado.

Sábado, 20 de Noviembre de 2010 14:13 airesabiertos #. Cosas circulando por dentro Hay 3 comentarios.

Abrazados

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   A esta hora de luz trémula, me gustaría que estuvieras sentada a mi lado, simplemente eso... algo tan sencillo y tan complejo, a la vez. Quisiera rodear tus caderas con mi brazo, degustando tu piel con mis dedos, mientras apoyas tu cabeza sobre mi hombro. Quiero sentir tu aliento cálido mientras avivas mi corazón, escuchar tus palabras y que me cuentes cosas, todo lo que se te ocurra, y yo mientras te escucho, sólo te miro...

Miércoles, 03 de Noviembre de 2010 18:28 airesabiertos #. Cosas circulando por dentro Hay 5 comentarios.

Solución a la adivinanza

Pinchar aquí.

Sábado, 30 de Octubre de 2010 21:10 airesabiertos #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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