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AIRES ABIERTOS

Cosas circulando por dentro

Lienzo

Algunas veces veo mi vida como un gran lienzo blanco.

Temiendo... el cuchillo que lo rasgue y la mano que lo rompa.

Esperando... la pincelada de color que le dé vida.

Como un puzzle

Algunas veces cuando examino mi vida, me la imagino como un gran puzzle. Todas las piezas encajadas y colocadas en su sitio. Aparentemente en orden, pero con una tensión implícita que, como una se mueva, todas las demás piezas saltarán por los aires... ¿abiertos?

Si me dejaras ser tu amante...

...me harías feliz. No me importa el que me compartas con otros. Me bastaría con saber que alguna vez ocupo parte de tu corazón repartido y que en algún momento tus dedos se pasarán y pasearán por la superficie de mi cuerpo anhelante de ti.

Ideas que me envuelven

Querida Celia, en primer lugar tengo, quizás, que disculparme por mi larga ausencia. Sé que me has echado de menos y aunque has estado prudente no dudo que estabas deseando leerme, saber de mí. ¿Sabes por qué no he entrado en tantos días? Yo tampoco. En mi interior se entremezclaban dos situaciones paradójicas, por un lado un deseo grande de abrirme, de comunicarme, de soltar todo lo que llevo dentro; y por otro lado un algo que retenía esas palabras como si expresarlas fuera reencontrarme con una realidad de la que quiero huir.

Ahora que la vida y tus circunstancias nos han separado cientos de kilómetros, anhelo esa comunicación cercana que teníamos, esos cafés que se enfriaban mientras nuestras palabras y ojos no cesaban de hablar y esos paseos donde el caminar a mi lado me hacía sentirme arropado. Pero te fuiste y yo me siento desnudo. Desnudo de afecto y de ese apoyo continuo que siempre sabías darme. Cuando hemos hablado por teléfono me preguntas por mi vida cotidiana, yo siempre te digo: ¡bien!, pero no porque pretenda mentirte sino porque así es como la vivo, bien. Pero cuando buceo un poco en mi interior, ante tu insistencia, confieso que las cosas no marchan tan bien. Que la mujer que tengo a mi lado no colma todos mis anhelos, ni esas ansias de caricias que rezuma a través de todos mis poros. Me siento limitado, costreñido, estrecho y me sacudo con esa ansia que desarrolla la cola del cocodrilo cuando es atrapado. Pero así me siento atrapado y sólo algo me distingue del cocodrilo, puedo pensar, y volar hacia lugares más lejanos. Incluso puedo recorrer cientos de kilómetros para llegar hasta ti y buscar ese hueco a tu lado. Y entonces cierro los ojos y siento tus dedos haciendo adornos con mi piel, mientras tu lengua ahora silenciosa va escribiendo un poema exquisito y tierno sobre mi pecho y tus manos traviesas y certeras me arrancan placeres, ya casi olvidados, de los más profundos e intensos.

No permanezcas lejos de mi, Celia, necesito saber de tu presencia para salir de esta individualidad mía que me cercena por dentro.

Des-blog-eándome

Cada vez estoy más contento con este blog. Ya sé que no digo grandes cosas, ni el estilo literario está depurado. También sé que anda un poco escondido, aunque entro en otros blogs sólo en ocasiones dejo comentarios y tampoco he puesto ningún tipo de adornos ni enlaces. Pero con él estoy consiguiendo algo que me resulta importante desbloquearme por dentro y poder dar suelta a toda esa serie de pensamientos, ideas, vivencias que nunca me atrevería a compartir en mi vida cotidiana. En el fondo, trozos de mí que se agolpaban en mi interior y que pugnaban por salir, pudiendo provocar, en cualquier momento, una "explosión" no deseada.

La idea de este blog me la dio una buena amiga y a ella debo agradecer esta terapia escrita que, desde el anonimato brindo con las palabras. Sólo ella, Celia, sabe quien escribe esto; pero no me importa que ella lo lea la confianza que nos une es de la que derriban muros y sé que diga lo que diga, ella sabrá leerlo sin juzgarlo y con todo su cariño.

Para ti

Para ti Una vez más te traigo hasta aquí Celia. Sé que andas lejos que ahora es tiempo de que navegues con tu navío surcando esas olas inquietas, pero esta mañana no pude dejar de acordarme de ti.

He dormido bien esta noche, pero cuando me desperté estaba inquieto. Con esa inquietud que crean las carencias y las frustraciones; y mi mente, aprovechando un hueco en la ventana, voló hacia ti. Reviví sentimientos y sensaciones, querencias y locuras. Volví aquel día en que quitándote el pañuelo que tenías anudado a tu cuello me dejé atar las manos a la cabecera de la cama. Y como me fuiste desnudando muy despacio, con una lentitud que me hacía sufrir. Cómo me miraste con esos ojos picaruelos con los que me abrazaste cada centimetro de piel. Aunque era la primera vez que me tenías desnudo la posible vergüenza desapareció tornándose en morbo. Entonces fuiste tú, la que de forma descarada te ibas quitando tus prendas una a una, hasta que finalmente tu tanga negro me lo lanzaste a la cara.

No recuerdo haber visto cuerpo más atractivo cerca, pero mis manos atadas no me dejaban aprehenderte. Tu cuerpo se convirtió, entonces, en una fábrica se sensaciones que se derramaban sobre el mío. Tus dedos se multiplicaron por mis rincones, mientras tu lengua abrillantaba mi piel. Te sentaste sobre mi barriga y tu minúsculo vello la cosquilleaba. Mientras dos parejas, una de ojos brillantes y otra de pechos lustrosos, se movían sobre mí, acompasadamente, acariciando el aire que me envolvía. Sentía que todo el calor que estaba atravesando mi cuerpo se estaba concentrando en un sólo punto. Parece que lo notaste y desplazándote hacia atrás trataste de calmarlo con la caricia de tus "labios". Tus caderas se movieron circularmente hasta que, de pronto, tu respiración se aceleró, tus ojos se cerraron y yo, a la vez, sentí como una corriente eléctrica sacudía todo mi cuerpo, hasta que cesó quedando exhausto.

Esta mañana Celia, necesitaba recordar aquel rato. Hay momentos en que es necesario el recuerdo para sobrevivir y esta mañana, al amanecer, lo hice contigo.

Paralelismos

Paralelismos Aquí estoy frente al post en blanco con la mente divagando en una tarde con olor a pre-verano. Pensando sobre este tema de internet le daba vueltas a una conversación que tuve por aquí con una amiga, en que me contaba como había ido evolucionando en su relación con esto. Yo creo que a todos nos ha pasado. Antes entraba en los chats y el azar hacía que se conociera a gente, más interesantes o inopinadamente absurdas. Con el tiempo ese círculo de relaciones cibernéticas se reduce. Hace tiempo que no entro en el chat y mantienes un contacto relativamente habitual con gente a la que te sientes más unida y con las que surgen una sana amistad.

A veces hay casos peculiares. Me refiero al caso de una amiga, a la que conozco hará unos cuatro años. Nos conocimos en un foro de internet, ella era y es muy desconfiada y es extremadamente celosa de su intimidad, cosa que por un lado resulta lógica, pero en su caso raya en lo enfermizo. A pesar de ello y tras multitud de discusiones sobre este tema debido a nuestros opuestos puntos de vistas al respecto, hemos consolidado una buena amistad porque hemos sabido respetarnos aunque no coincidamos. Más de una vez se lo he dicho, nos parecemos más de lo que aparentamos pero vivimos en dos mundos de opiniones paralelos, lo que hará que sólo podamos encontrarnos en el infinito. A pesar de ello el cariño que nos tenemos está ahí.

Trío

Trío Hoy quería dedicarte el post a ti, Celia. Aparentemente para mí ha sido un día como tantos otros, trabajando por la mañana y haciendo múltiples cosas por la tarde. Un observador externo no notaría nada, pero tú que me conoces un poco sabes que siempre tengo muchas "cosas circulando por dentro".

Hoy desde que me levanté a las siete de la mañana no he parado de acordarme de ti. Sabía que para ti era un día muy especial y, en cierta medida, mi mente y mi fantasía se han dilatado en el día y han quebrado la mucha distancia que nos separa, para sentirte muy cerca. Te he visto sonriente con tus uñas de felina afilada dispuesta a arañar con ellas tu felicidad. Te he visto con unos ojos vivos y relucientes, llevabas mucho tiempo dándoles brillo. Te he visto como te ibas desnudando, de tan despacio que la ropa parecía quedar flotando en el aire. Vi tu cuerpo desnudo tan hermoso y tan deseable a la vez, rebosante de energías y sediento de piel. He visto como te colmabas de esa piel que tanto anhelabas, como temblabas, gozabas y sentías como creías que no volverías a sentir. Estuve toda la tarde de saber de ti, de cómo te había ido y tus noticias me inundaron de tranquilidad y felicidad.

Hoy también he sentido como tú, he participado de tu felicidad, Celia. Te he tenido tan cerca que, en medio de todo este lío, diría que hoy hemos vivido un trío.

¿Cómo soy?

¿Cómo soy? A veces me pregunto como soy. Si hiciera caso a la gente que me quieren soy una persona especial, si se lo hiciera a los que pasan de mí, soy un tío raro. Cuando buceo en mi interior cosa que no hago todo lo que quisiera o debiera creo que todos tienen razón: soy alguien "especialmente raro".

Huyo de los jaleos y reuniones, pero a pesar de que nunca me aburro solo y soy capaz de gustar la soledad, disfruto más cuando me encuentro y converso profundamente con alguien. Me gusta desnudarme por dentro, sólo lo hago en contadas ocasiones, pero cuando lo hago quien está enfrente puede estar segura de que me daré por entero y no le traicionaré. Odio el fútbol y las ferias, me encantan los paseos y un café a mediatarde. El ochenta por ciento de las conversaciones me parecen absurdas, superficiales y sin sentido, el otro veinte por ciento aunque escasas las vivo con todos mis sentidos. Normalmente no soy muy espontáneo en mis contactos físicos pero me encanta sentir los abrazos y perderme en ellos. Valoro los detalles y procuro sorprender con ellos a mis amig@s. No me gusta dormir en una tienda de campaña, pero doy un gran valor a la hospitalidad. Doy pocos besos, pero cuando los doy están escrupulosamente seleccionados. A pesar de que me encanta el sexo más de una vez he renunciado a él por conservar una buena amistad. En fin, como todos, y a pesar de que algunas veces presumo de lo contrario, soy bastante complejo.

Lágrimas

Lágrimas Abrí el cajón, saqué el cuchillo y me dirigí hacia ella. En el momento en que se lo clavé no pude reprimir las lágrimas. Siempre me sucede lo mismo con las cebollas. Pero esta vez había algo nuevo mis lágrimas caían al mismo ritmo que las gotas de lluvia sobre la ventana.

Aquellos ojos azules

Aquellos ojos azules Hace justamente, en estos días, veinte años en que me lancé de alguna forma al ruedo de la vida en Madrid. Visité por una sola vez en mi vida una oficina de empleo, tuve mi primer trabajo, abrí mi primera cuenta en el banco, más llena de telarañas que de pesetas, y empecé a oír hablar de eso de la Declaración de renta.

Eran los tiempos de la movida, del no a la OTAN, de la Orquesta Mondragón y de Tierno Galván; en que era más famoso el barrio de Malasaña de lo que hoy pueda serlo Chueca. Con tantos movimientos no fue extraño que mi corazón también pegara un salto y se orientara hacia una amiga, nunca he conocido unos ojos azules más bonitos, con la que compartía trabajo y hora de comida. Yo iba notando como aquellos ojos me iban cautivando, de tal forma que a la vez que me daban ganas de vivir me quitaban las ganas de comer. Un día me decidí enfrentarme a ellos frente al portal de su casa, junto al Rastro. Aquellos ojos se abrieron mucho y yo marché cabizbajo, sobre todo cuando supe que tenían dueño. Todo ocurrió poco antes de marcharme de vacaciones.

Cuando volví al trabajo temí verlos de nuevo, pero ellos me siguieron mirando igual. Y yo, aunque fuera a distancia, seguí admirándolos. Con los años no los perdí de vista y de vez en cuando me alegro al verlos. La gran ventaja de los ojos sobre el resto del cuerpo es que no se llenan de arrugas, aparentemente no envejecen. La última vez que los vi, hace unos meses, seguían tan azules pero un gran golpe que le había dado la vida les había restado gran parte de su brillo. La semana pasada me llamó y a través de sus palabras me encantó captar que el brillo de aquellos lindos e inolvidables ojos azules se estaba recuperando.

Estamos en una edad...

que aparte de preocuparnos por nuestros hijos debemos empezar a preocuparnos de nuestros mayores. Pero ¿quién se preocupa de nosotros los cuarentones?

Doble cara

Doble cara Uno de las cosas que decimos cuando queremos criticar a alguien es: "ese tiene dos caras". Pero ahora que lo pienso ¿sólo dos? Yo creo que todos tenemos multitud de caras, multitud de imágenes que damos en función de frente a quien estamos y que con tantos cambios de cara difícilmente llegamos incluso a conocernos a nosotros mismos.

Recuerdo la doble cara de aquel villano que salía en los dibujos del MazingerZ, que según el perfil que se pusiera era a cual más horrible. También yo creo tener al menos dos caras principales. Una es la cara de todos los días, esa cara con la que marcho en el día: aburrida, seria, responsable, aparentemente inmóvil. Esa cara es la que me conocen los de mi alrededor. Pero a veces me resulta difícil sostenerla, también tengo otra: alegre, sensible, sensual, locuela,...pero que apenas asoma o la tengo muy, pero que muy escondida en mi caparazón.Esta segunda cara, sólo la conozco yo y ese reducido número de personas a quien me he atrevido a revelársela sin miedo al que dirán.

Ya estoy harto de mantener tanto tiempo la primera cara, tengo ganas de desarrollar la segunda. Me apetece. Estoy deseando y quiero aprovechar el anonimato del blog para ir sacándola, rescatándola y disfrutándola. La palabra escrita me parece un modo privilegiado de poder hacerlo y desde luego me parece más sano y agradable escribir un blog que tener que ir a un siquiatra.

Comienzo

Empiezo a garabatear en este blog. Como siempre que se empieza una cosa una doble sensación me embarga por dentro, por un lado ilusión por iniciar esta aventura y por otro cierto miedo ante lo desconocido. Me gustaría ser capaz de poder mostrarme a través de las palabras, derramar aquello que siento por dentro y vivo por fuera. Tal vez sea un poco anárquico y no logre actualizarlo todos los días, no quiero que sea una obligación, ya tengo muchas. Pero sí procuraré escribir cuando el cuerpo me lo pida. Tal vez esto no lo lea nadie, pero seguro que me viene bien a mí. Si alguien lo lee, bienvenid@, ¡estás en tu casa! Uf que nervios!!!

En fin, poco a poco ya escribí el primer post.