Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.
¿SILENCIO?
¿A qué viene tanto silencio? Tú me lo preguntas. Ni yo mismo lo sé. No es que no tenga nada que decir. No es que mi corazón esté dormido. Al revés, tengo el corazón loco y no he tenido más remedio que ponerle unas bridas para conducirlo y sujetarlo. De ahí esa limitación en mis palabras. Sé que no estás de acuerdo en eso y me lo criticas, pero no se me ocurre otra forma de no sucumbir a la locura.
Espero que el tiempo vaya colocando las cosas en su sitio y pueda ir soltando las bridas de modo que pueda seguir escribiendo y tú leyéndome, porque en el fondo, y sobre todo en la superficie, bien sabes que este blog está dedicado a ti.
AUSENTE
¡Qué día más largo se me ha hecho! Mi cabeza, a pesar de que intentado no pensar y estar ocupado, no me ha hecho caso y ha girado en una noria loca imposible de frenar. Y aquí me tienes ahora, sintiéndome sólo que es lo mismo que sintiéndome raro al no encontrarte. Creo que me estoy acostumbrando demasiado a ti, eso no te lo diría cara a cara, pero aquí no me enrojece decirlo. Quiero pensar en otra cosa...me dedicaré a construir pajaritas de papel con tu ausencia. Abriré las ventanas esperando que vuelen hasta ti y se posen sobre tus hombros, mientras te acarician con sus alas.
Volviste
Por fin volviste. Ha sido una larga ausencia de tan solo veinticuatro horas, pero en la que he llevado muy mal el estar aislado de ti y no poderme comunicar. Hoy sabiendo que estás ahí he vuelto a llenarme de alegría. Estoy contando los minutos para reencontrarme contigo, para que tu nombre se ilumine en mi pantalla y para saber de ti. Quiero captar de nuevo la sonrisa y la caricia en tus palabras, quiero que me tiemblen los dedos cuando te vea aparecer y que sepas que aunque no me veas espero que notes que te estoy abrazando.
Nuestra noche
Nuestra noche es un recuerdo construido de telas de sedas enlazadas por agujas de plata e hilos de marfil. Nuestra noche es un silencio jugoso de una puerta entornada tras la que se vislumbran dos sombras en efervescencia. Nuestra noche es un rumor de pasos que se acercan y aceleran dos corazones permanentente costreñidos. Nuestra noche es una historia soñada a la vez que una fantasía vivida. Nuestra noche es nada y mucho, algo y bastante. Nuestra noche es un inmenso castillo construido piedra a piedra por cuatro manos durante muchas otras noches. Nuestra noche son gritos en silencio, caricias esféricas, besos en el aire...
Pero lo mejor de nuestra noche fue tu idea de venirnos al Polo Norte a pasarla. ¡Poca gente podrá disfrutar de una noche como esta que dure seis meses!
La ducha

Un día más antes de acostarme me voy a dar una ducha. Me he acostumbrado a ella. Poco a poco, intentando disfrutar el momento que se avecina, dejo la ropa cuidadosamente doblada sobre la silla. Me siento a gusto desnudo y abro el grifo. Dejo que caiga el chorro de tus palabras sobre mi cuerpo. Me vaya envolviendo y voy gustándolas.
Me renuevan tras el cansancio del día,
me refrescan tras el abotorgamiento a que son sometidos mis sentidos,
me despiertan sensaciones dormidas,
me hace paladear su choque contra mi cuerpo.
Y poco a poco, me siento feliz, otro, a gusto y temeroso de que llegue el momento en que ese grifo que supone tus ideas se corte de un momento a otro. Cuando eso ocurre, cojo la toalla y me seco. Cojo el bote de crema de tu recuerdo y lo voy impregnando por todo mi cuerpo, disfrutando especialmente en algunos de sus rincones que tan bien conoces. Cuando me meto en la cama y cierro los ojos... no puedo dejar de pensar en mi próxima ducha.
Tocar la guitarra
Me gusta sentir que eres una guitarra. Que te apoyes sobre mis piernas y dejas que mis dedos escarben tu piel para tañer tus cuerdas y arrancarles sonidos de mariposas. Tocar contigo una melodía al unísono en clave de Tú y que tus acordes vibrantes se llenen de mis negras y corcheas. Que tus manos dirijan el concierto, que las mías la ejecuten. Que tus labios reflejen tus goces con sones y que nuestras miradas se abracen en un aire iluminado de rojo.
