Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.

Sin palabras

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         Estoy deseando que llegue ese día en que esa distancia, que nos separa y tortura, se diluya y pueda darte las buenas noches, no en un sms con las letras contadas, sino sin palabras, simplemente acercando mis labios a los tuyos y sintiendo esa humedad que anhelo para revitalizarme y sentirte más cerca.

Jueves, 02 de Agosto de 2007 18:40 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 4 comentarios.

Envidia

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         Siempre he envidiado esa enorme capacidad que tienen tus ojos para descubrir las más profundas de mis intenciones.

Sábado, 04 de Agosto de 2007 13:28 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 2 comentarios.

Despedida

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          Nunca me han gustado las lentas agonías de las despedidas, siempre he preferido decir un simple adiós y marcharme con rapidez. Aunque esta vez era distinto, sería la primera vez que nos separáramos después de tanto tiempo. Me imaginaba, en esa escena rescatada de tantas películas, diciéndote adiós  desde el muelle con un pañuelo blanco y almidonado, con la mirada alta intentando otear hasta ese último instante en que el barco fuera un punto disuelto en el horizonte.            

        Pero ¿cómo hacer esto cuando nos separan 3.000 Km? A esa hora, salí a la terraza y me dejé acariciar por la brisa mientras cerraba los ojos…Minutos más tarde sentí un sabor húmedo y salado en mis labios, no fui capaz distinguir si esas gotas eran salpicadura de las olas o tus lágrimas derramadas. 

Lunes, 06 de Agosto de 2007 19:37 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 3 comentarios.

Cansados

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Tengo mis pies cansados

de seguirte todo el día,

en busca de una estela

que haga sonar mi lira.

 

Ando unas veces rápida,

otras con armonía.

Siempre voy buscándote

con mi ilusión perdida.

 

Mis pies encallecidos

sangran en correntías,

buscando un descanso

que les niega mi vida.

 

Cuando llega la noche

necesitan tus caricias,

como carecen de ellas

se quedan con las mías.

Viernes, 10 de Agosto de 2007 17:36 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 1 comentario.

Post cumpleaños

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         Una vez más al caer una determinada hoja del calendario, de hace unos días, debo acostumbrarme a sumar un año al que he tenido durante los trescientos sesenta y cinco días anteriores. Nunca me ha costado cumplir años, la experiencia hace que esta peculiar actividad se convierta en una costumbre que desarrolle cada doce meses con cierta elegancia.

         Lo único malo es el amargor que me quedó en los labios, al finalizar el día, por esa insulsa y oculta pretensión, y probablemente inevitable, de que fuera un día distinto al resto de los del año.

Sábado, 11 de Agosto de 2007 23:34 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 3 comentarios.

En la bañera

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            Retumbó con fuerza la puerta haciendo vibrar el marco y mi pecho. Te acababa de ver con cara de “noséhastacuándo” y en venganza, o mejor dicho, para que no me vieras llorar, me encerré con la excusa de darme un baño. Miré por última vez tu cuerpo desnudo, te levantabas para vestirte, y tus nalgas robustas en las que minutos antes casi me había asfixiado arrancándote lamentos de puro goce. Las veía como si estuviera en duermevela con esa sensación de que despertarías de un momento a otro y se desintegrarían para siempre. Me senté en el borde de la bañera con la mirada colgada en el recuerdo anhelando los placeres perdidos y arrullada por el sonido del agua al caer.

 

            Aún resonaba tu voz cuando comparabas mi espalda con una noche de estrellas y decías que mis lunares formaban la constelación más hermosa que nunca habías imaginado ver, que aquellas preciosas "estrellas"que acariciabas con delicada ternura, eran la guía de tus pasos…¡qué efímera es la felicidad! Me puse en pie mientras la toalla amarilla que me regalaste se deslizaba lentamente por mis piernas arrancándome caricias embusteras. El corazón empezó a latirme con fuerza de puro deseo, cuando mi mente evocó tantos momentos compartidos y disfrutados y mi cuerpo empezó a dar gritos silenciosos solicitando caricias.

 

            Me introduje en la bañera provocando ondas con esa sensación de ingravidez producida por el agua. Mis manos se movieron nerviosas por toda mi húmeda anatomía. Mis uñas arañaban, incluso con dolor, toda mi barriga, mi pubis suave y los alrededores de mis pechos. Estos asomaban sobre la superficie del agua como dos bajeles que navegaran, con sus velas desplegadas, con forma de pezones duros y enhiestos. Al sentir la humedad del agua sobre ellos un temblor placentero recorrió todo mi cuerpo. Mis dedos como tentáculos de un pulpo juguetearon con la más dulce de mis cavidades, a la par que mis humedades interiores desembocaban en el del agua templada de la bañera y mis lágrimas se disolvían, dotando ambos fluidos al agua, originalmente insípida, de un rico sabor que alegró mis labios.

 

            No sé si sería impresión mía, pero me pareció que mi calor aumentaba la temperatura del agua y no pude aplazar más el tiempo, buscando de forma brusca, entonces, el placer inmediato, lo que me hizo sacudirme como una sirena y provocar oleajes en la superficie. Mi boca semihundida emitió burbujas de placer y, de pronto, todo mi cuerpo se relajó, cerré los ojos y mi cabeza desapareció bajo el agua…

Lunes, 13 de Agosto de 2007 17:40 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera No hay comentarios. Comentar.

La almohada

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         Un día que ibas a salir con tus amigotes me compraste una almohada grande. Así no estará la cama tan vacía cuando yo llegue tarde, me dijiste. Esas salidas se han convertido en habituales y, desde luego, en esos momentos, la almohada me ayuda a sentirme mucho menos sola.

Jueves, 16 de Agosto de 2007 20:58 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Una jornada junto al mar

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              Cuando la misma brisa acarició sus rostros, ahora desusadamente cercanos, fueron conscientes de que aquel deseo tan celosamente guardado y compartido en sendos corazones, iba al fin a cumplirse. Por primera vez, si miraban hacia atrás,  en aquella larga vida que se acercaba, con presteza y elegancia, al medio centenario, tenían la oportunidad de vivir juntos un día de playa.            

                Sólo tenían un día y decidieron aprovecharlo desde las primeras horas del amanecer. Cuando se descalzaron, pisaron la arena aún fría por el reciente contacto nocturno, y mientras sus pies se dejaban acariciar por aquellas diminutas partículas de sílice,  admiraron como el tono pálido del cielo iba coloreándose brillantemente al salir el sol. Sus manos huérfanas, hasta entonces, volaron por el aire al mismo tiempo hasta encontrarse y entrelazarse en un abrazo sólo con los dedos que pareció darle una mayor consistencia a sus pasos, ahondando más sus huellas paralelas en la arena.            

               Encontraron un lugar que mutuamente gustaron en aquella playa semisalvaje y con esa soledad  que   impone sobre la arena el calendario cuando se abandona el verano. Allí tendieron sus toallas con un paralelismo que les perseguía durante meses y se deshicieron de esas ropas que les acompañaba en su devenir diario y ahora les estorbaba. Excitados como adolescentes que empiezan a relacionarse con el sexo opuesto, con una mirada, que no se atrevía a mirar de frente y cargada de un cierto nerviosismo quedaron en bañador. Ella le había dicho que hacía mucho tiempo que había abandonado el bikini, por eso cuando, en esta ocasión, la vio con un seductor bikini floreado, le ilusionó que se lo hubiera puesto por él. La visión de aquella barriga blanca en la que destacaba su ombligo, diminuto y algo saliente, pareció actuar de detonante entre aquellos cuerpos y como si una invisible magnetismo actuara sobre ellos se abrazaron, gustando ambos de esa adherencia yuxtapuesta en que se sintieron con unas sensaciones siempre deseadas y, hasta este momento, nunca vividas. Los dos pares de pestañas se abrazaron sobre sí mismas interiorizando, gustando, ese momento que desearon que se transformara en eterno. Y cerca de eso debió estar porque cuando abrieron los ojos y se vieron reflejados en el tono brillante que despedían los ajenos ya estaba el sol cruzando, con paso resuelto, el mediodía. Pero antes las yemas de sus dedos habían recorrido con placidez seductora, por ambos lados, los caminos y recovecos del cuerpo que se les brindaba; sus piernas habían formado un cinturón prensil en torno a sus caderas y sus labios habían saboreado con suma delectación el sabor almibarado que desprendía su cuello. Los dos habían escuchado alguna vez aquello de “que se pare el mundo”, pero por primera vez habían vivido aquella placidez estática en sus propias carnes.             

              El sol brilló con fuerza y sus manos teñidas por la untuosidad de la crema bronceadora se expandieron con ternura sobre el cuerpo ajeno. Disfrutaron como nunca en algo aparentemente tan normal como poner crema. Era una buena excusa para acariciarse sin remilgos, para conocer su cuerpo con sus sinuosidades ocultas, para captar aquellas emociones que ella nunca se atrevería a decir, para arrancarle brillos a la epidermis y convertirla en sumamente apetecible para retener en la memoria esas sensaciones  tan imprescindibles cuando volvieran a estar lejos, Sin soltarse las manos sus cuerpos se tendieron sobre las alfombras con sus ojos mirando al cielo y queriendo seguir el vuelo de una bandada de flamencos de alas ondulantes que atravesó por encima de ellos. El sol acariciaba aquellos cuerpos y su calor circulaba por esos vasos invisibles que los conectaba a través de sus dedos.           

              Sintieron la llamada del mar y se levantaron humedeciéndose, primero, las plantas de los pies y luego el resto de sus cuerpos que refrescados, se sintieron de nuevo unos y, al unísono, se dejaron mecer por las olas y el sonreía observando como el pelo de ella encanecía con la espuma. Y disfrutaron de aquella dulce ingravidez y a semejanza de las especies marinas, danzaron como medusas, se abrazaron como pulpos e, incluso, se mordieron como tiburones.             

               Exhaustos y contentos salieron del mar regando la arena con gotas perladas que se desprendían de sus cuerpos y se sentaron a comerse unos  bocadillos, mientras sus miradas jugueteaban en el aire. La tarde avanzó mientras arreciaba el viento, que empujó a aquellos cuerpos a ponerse muy cerca, mientras el brazo alrededor ayudaba a ello. Y se dijeron esas palabras que no se pueden escribir que se dibujan en el aire con lazos permanentes a la vez que iban marcándose a fuego en lo más profundo de sus corazones.             

               Y los brillos del cielo fueron enmudeciendo y paradójicamente los colores se hicieron más hermosos, como si una sinfonía de tonos fuera escribiéndose sobre el horizonte. El sol se redondeó y del rojo pasó al anaranjado  mientras unas nubes traviesas le arrancaban fuerza, justo antes de que desapareciera tras el horizonte, aunque ellos no estaban mirando en ese momento ya que lágrimas alegres les impedía la visión mientras sus cuellos se giraban y se saboreaban mutuamente sus labios, primero, levemente, en la superficie y luego, con fruición, hacia el interior…            

                Cuando él se despertó, en la cama, la sonrisa le invadía por dentro, tras tan maravilloso sueño.  Lo que no llegó a entender es cómo podía ser que las sábanas estuvieran tan llenas de arena.

Viernes, 17 de Agosto de 2007 19:32 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Corriendo, volando...

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...a algún sitio, todo es urgente o al menos importante.¡Qué difícil olvidar la agenda o dejar el móvil en el cajón! Estamos pendientes de esos correos que nos tienen que llegar, de ese recibo que nos tienen que cargar, de esa cita con el médico. ¿Qué sería de nosotros sin el reloj o esas hojas del calendario que vamos arrancando como si buscáramos un tesoro tras ellas?

         Por eso ahora que no estás, estoy feliz de que esta flor de mi terraza haya abducido mi atención durante tanto tiempo y mi mirada, como si se dirigiera a ti, se haya dedicado a pasearse lentamente, sin prisas, como si la saboreara con delectación, por toda su superficie.

Martes, 21 de Agosto de 2007 18:32 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera No hay comentarios. Comentar.

Palabras afiladas

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          El día que en que me despedí para ir a dormir y sentí tus palabras, afiladas como cuchillos, clavándose en mí,  me di cuenta de que tu actitud, respecto a mí, había cambiado :

-Quédate acostada en tu lado de la cama que si no, cuando yo me acueste, mi lado olerá demasiado a ti.

Jueves, 23 de Agosto de 2007 17:34 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 3 comentarios.

Saliendo del mar

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            El cielo se tornó de un inquietante color gris a la par que el rumor ambiental de la playa silenció de una manera llamativa. Pieles sudosas de mil brillos y ojos expectantes dirigieron su atención hacia el mar, atraídos por el leve chapoteo de la figura que avanzaba, cimbreándose graciosamente, hacia la orilla. Unas piernas largas, turgentes y exquisitamente torneadas imprimía movimientos elásticos a aquella sirena de anchas caderas, que parecía surgir de las profundidades, pechos que se adivinaban redondeados y amplios, cuello de marfil y una larga melena planchada por las olas que originaba pequeños manantiales de agua salada sobre su espalda.

 

Nadie hasta entonces, que se recuerde había despertado tanto  morbo en aquella playa nudista, repleta de cuerpos aireados, como aquella mujer, al salir del agua con tanta tela bajo la que se traslucía una piel  nívea y seductora..

 
Viernes, 24 de Agosto de 2007 19:32 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 2 comentarios.

Como una guitarra...

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            Soy una vieja guitarra de madera carcomida, agrietada por el devenir de los años, con hendiduras abiertas y arrumbada contra la pared. De cuerdas herrumbrosas y destensadas incapaces de armonizar la más sencilla melodía. De piel opaca por una pátina de polvo acumulado por el lamento continuado del aire, sobre la que caminan arañas laboriosas que me enredan en hilos pegajosos.

 

            Pero aún me sobran fuerzas para soñar contigo y en ese día que me arranques de este destino aciago, me untes con mágico barniz, abrillantando mi epidermis y cauterizando mis quebrantos.

 

            Deseo crecientemente que tus manos, artesanas de las delicias, actúen sobre mí para que seamos capaces de entonar al mundo esa sinfonía que siempre anhelé.

Domingo, 26 de Agosto de 2007 13:29 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 5 comentarios.

Memoria selectiva

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              Me gusta ejercitar y refrescar habitualmente mi memoria. Hago sudokus y crucigramas, resuelvo ecuaciones diferenciales, recito de memoria poemas aprendidos,  desarrollo problemas de lógica, incluso, en ocasiones recito la lista de los reyes godos,.. 

              Y sea por eso o por cuestiones genéticas tengo una memoria excepcional. Soy capaz de reconocer un rostro al que vi hace muchos años o recordar acontecimientos, por muy enterrados que estén en la distancia del tiempo. Lo que me duele porque me resulta del todo imposible, por mucho que me esfuerzo, es el revivir las viejas emociones, especialmente aquellas que alguna vez me licuaron los ojos o me los hicieron brillar.

Martes, 28 de Agosto de 2007 18:27 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 4 comentarios.

La vieja foto

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              Nunca imaginé que esa referencia a la memoria del post de ayer, atrajera esta foto a mi buzón de entrada. Sé que me lees habitualmente, desde tu rincón, tan distante de aquí, pero algo debieron despertar en ti mis palabras que desempolvaste esa foto, que nunca me habías mostrado, para enviármela.                                                                      

               Recuerdo bien aquel instante, fue en aquellos días en que nos preparábamos para la selectividad y habíamos estado, los tres, estudiando en tu casa toda la tarde. Tú llevabas colgada al cuello tu cámara Yashica, que tu padre te había traído recientemente de Canarias como premio por haber aprobado COU, y dijiste que querías probarla haciéndole fotos al atardecer. Las hiciste y recuerdo que muy buenas, pero esta foto la ocultaste premeditadamente.            

                 Me has alegado en tu correo, que no pudiste resistirte a hacerla, a atrapar a tus dos amigos en ese instante mágico previo a la puesta de sol e inmediatamente antes de que los protagonistas, en aquella fogosidad primitiva que entonces nos acompañaba, uniéramos nuestros labios en aquel beso torpe y primerizo. Nunca supe de aquella foto, ni siquiera imaginé que, aquella imagen, pudiera haberte provocado aquel dolor tan lacerante que hizo que la guardaras, en ese silencio provocado por un aparente olvido, hasta el día de ayer.            

                Tu correo, en el que hacías una nostálgica referencia a aquel día de, hace ya, casi treinta años, terminaba con una pregunta:

-¿Te imaginas que en vez de hacer esa fotografía yo hubiera sido quien hubiera acabado con los labios mojados en saliva ajena?            

                  No sólo ahora, sino que a lo largo de todos estos años me lo he imaginado muchas veces, y estoy seguro que de haber sido así, nuestras tres vidas serían muy diferentes a las que tenemos actualmente.

Miércoles, 29 de Agosto de 2007 14:54 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 1 comentario.
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