Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.

Calor en la playa

20070509154540-enlaplaya.jpg

         (dibujo de Aires)

         Me estaba acomodando en la arena para pasar un rato de grata lectura y , de pronto, escuché el sonido inequívoco de alguien que se estaba situando cerca de mí. Intenté seguir concentrado en la primera página del libro,  pero un olor afrutado y dulce que provenía de mi vecino interfirió mi atención. ¿Vecino? ¡Era una mujer!            

           En ese instante deslizaba por las piernas su vestido blanco de algodón, quedando al descubierto, su cuerpo totalmente desnudo. Tenía esa edad en la que las formas se ondulan y ganan consistencia. Tendió su toalla roja sobre la arena y, mientras la estiraba, la oscilación caprichosa en el aire de sus turgentes pechos, de pequeños pezones casi negros, me trastornó. Se sentó y pulverizando el bote del bronceador, aquel cuerpo de piel almendrada se vio salpicado por minúsculas gotas blancas. Los movimientos rítmicos de sus manos fueron estirándolas por delante. No me pasó inadvertido como se detenían sobre sus pechos, donde los dedos parecieron bailar e hicieron que los pezones crecieran desmesuradamente, un crecimiento parejo al que empecé a sentir en mi bajo vientre. Aquellos dedos siguieron su camino dando brillo a aquella barriga de líneas onduladas a medida que absorbía la crema. Una fila hilera, de pelillos rubios primorosamente recortados y teñidos de blanco, ascendía por el pubis desde su abertura. La yema de los dedos siguió su masajeo. Cerré los ojos intentando imaginar que aquella mano era mía…         

       -¿Te importa?- le escuché decir y cuando abrí los ojos vi que se había instalado boca abajo sobre la toalla mientras me tendía el frasco con el bronceador. Me levanté encantado, procurando que no se notara mucho la erección que empezaba a tener, y le pulvericé la espalda. La recorrí muy lentamente, dibujando uno a uno sus huesos envueltos en aquella sedosa piel. Me gustaron especialmente el tacto de sus axilas, la ondulación de sus hombros, los acúmulos de piel que rodeaban sus riñones…temía el momento de detenerme…cuando con una maniobra rebuscada, ella misma, girando su brazo se pulverizó sus nalgas.            

        -No te pares, lo estás haciendo de maravillas- musitó. Ahora fueron sus nalgas la que recibieron mis masajeos. Mis dedos traviesos, dibujaron sus formas redondeadas y, empezaron a deslizar la crema hasta honduras más ocultas y jugosas. Ella recolocó su postura y sus manos, que hasta ahora hacían de apoyo de la cabeza,  y desaparecieron bajo sus pechos. Aquel olor afrutado inicial se mezclaba ahora con el de la crema y un intenso aroma que salía de sus profundidades y que empezó a turbarme. A medida que mis dedos se convertían en osados y a sentir una humedad diferente  a la crema, veía como su cuerpo oscilaba ayudándose, además, de aquellas manos que estratégicamente acariciaban los pezones. La oscilación aumentó hasta que se transformó en una especie de calambre que durante unos minutos sacudió todo su cuerpo. Tras una respiración ahogada, que pareció brotar directamente de sus pulmones,  quedó totalmente quieta.            

         -Gracias- fue lo último que me dijo, antes de sacar las manos, apoyarla sobre la toalla y colocar la cabeza sobre ellas. Una respiración acompasada me advirtió de que se había quedado dormida.  Dejé el bronceador a su lado. En otra ocasión abordaría la lectura del libro, ahora creo que era el momento adecuado para salir corriendo y darme un chapuzón en el mar.

Miércoles, 09 de Mayo de 2007 15:45 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 4 comentarios.

Duda

20070511155214-cirugia.jpg

              Al salir esta tarde he quedado asombrado, no sé si es que todas las mujeres con las que me he cruzado han aprovechado el  invierno para hacerse una operación de cirugía estética o, más simplemente, que ha estallado la primavera.

Viernes, 11 de Mayo de 2007 15:52 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera No hay comentarios. Comentar.

La sirena enojada

20070512184235-enlaplayaroto.jpg

             Mirabas al mar, en aquella playa solitaria, como si tuvieras nostalgia del vientre materno, mientras tu cuerpo desnudo se recortaba sobre aquel brillo azulino. Te hubiera confundido con una sirena, sino hubiera tenido delante de mí, en la orilla, aquellos hermosos pies lamidos con dulzura por la espuma blanca. Sobre ellos, como dos esbeltas columnas se alineaban tus piernas. ¿Qué mejor comienzo para ellas que aquellas curvas turgentes y primorosamente redondeadas que daban formas a tus nalgas y  que el sol parecía acariciar con sátiro embeleso? Tus vértebras se alineaban a lo largo de tu espalda morena y sobre ellas, a modo de penacho, tu melena castaña, rizada sobre sí misma, oscilaba dulcemente al compás del viento.            

             No pude reprimir mis ganas de plasmar aquella estática escena sobre el papel y sentándome en la arena saqué el cuaderno y el bolígrafo y empecé a trazar líneas que de alguna forma fueron despojándote, de manera imperceptible o al menos eso creí yo,  de parte de tu figura. Ya que en un determinado momento, como si te dieras cuenta de mi observación, volviste la cabeza y con cara curiosa te fuiste acercando hasta mí. Ya había trazado el contorno de tu cuerpo y estaba ahora ocupado en sombrearlo. Te moviste alrededor de mi colocándote detrás y observándome desde tu altura. Y sentí como te agachabas para observarlo mejor. Te sentaste en cuclillas, pegándote a mí y abriendo tus piernas con las que atrapaste mis caderas. Pude sentir el ruido de tu respiración muy próxima a mi oído y cómo, ahora más cerca, tus pechos duros y enhiestos se posaban como dos mariposas sobre mi espalda. Tu olor almizclado se combinó con el procedente de mi excitación y eso me hizo trazar una línea más oscura de lo deseable. En la parte baja de mi espalda sentí el cosquilleo producido por el roce de tu pubis suave y que, anteriormente no me había pasado desapercibido, estaba absolutamente rasurado. Tus brazos rodearon mi cuello antes de sentir que tus labios lo saboreaban con exquisitez. Sentí la caricia suave producida por el parpadeo de tus negras y largas pestañas y por primera vez hablaste:

-Me encanta tu dibujo.                       

              Te dije que enseguida lo terminaba, en ese momento dibujaba el mar. Aunque era difícil empeño esto de proseguir teniéndote en esa postura pero, un rato después, dibujé la última línea.  Justo en ese momento giraste la cabeza en torno a mi cuello, tus rizos me cosquillearon mi cara y la jugosidad de tus labios se mezcló con los míos en un beso largo y hondo en el que se acalló hasta el murmullo de las olas. A continuación te tendí el papel y me correspondiste agradecida con una linda sonrisa.            

              Entonces fue cuando se desencadenó el temporal, simplemente cuando te dije que, por ser para ti, te lo podría dejar en doce euros.

-¿Cómo?-gristaste.            

             Tu cara mudó de color y en un instante mi dibujo desapareció bajo tu mano y la bola formada por el papel la lanzaste con furia sobre la arena. Te diste media vuelta y te alejaste de mí, sin volver la vista atrás. Tu olor a almizcle se alejó de mí a la vez que dejaba de ver el sinuoso movimiento de tus caderas.            

              He rescatado lo que ha quedado de aquel dibujo, para colocarlo aquí por si quieres volver a verlo. siento tu enfado. No sé si leerás esto, pero tienes que comprender algo: con tu hermoso cuerpo no tendrás problema en ganarte la vida, en cambio yo…¡de algo tendré que vivir!

Sábado, 12 de Mayo de 2007 18:42 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 4 comentarios.

Produciendo música

20070514212025-vello.jpg

         Aunque hace muchos años de esto, recuerdo perfectamente el día en que conocí a Eugenia. Su cabellera pelirroja y el movimiento alambicado y sinuoso al ritmo de la música de “Fiebre del sábado noche”, sobre la pista de baile, no dejó de atraer mi atención. Coincidimos en la barra tomando una copa y empezamos a charlar. Teníamos grandes coincidencias, pero si a mí me gustaba la música, para ella era su vida. Su trabajo, sus aficiones, sus pensamientos,…incluso el ritmo, de felina agazapada con que caminaba por la calle, estaba impregnado de corcheas.            

         Nos hicimos buenos amigos, pero de aquella amistad con música a pasión sólo hubo un minúsculo paso. Y no tardé comprobar que aquella vida rítmica se extendía a la superficie del colchón, en donde sin duda tocaba sus mejores notas. Pero no hablo en forma metafórica sino totalmente literal. Al principio creí que eran figuraciones mías y fruto de la pasión, porque ocurría cuando mi parte más querida desaparecía en oquedad de su cuerpo y nuestras pieles húmedas se adherían con un estrecho contacto, en aquellos íntimos momentos yo escuchaba una música. Un día tras repetirse esto varias veces, dejando a un lado la vergüenza que me producía preguntarle,  no pude aguantar más y después de quedar exhausto y sudoroso, a su lado, sobre las sábanas, le pregunté si ella también escuchaba una música.             

          Me sonrió con una doble sonrisa de ojos y labios y se tendió boca arriba, totalmente desnuda, cuan larga era. Sus dedos finos acabados en primorosas uñas rojas se acercaron hacia su pubis y tirando armoniosamente, como si fueran las cuerdas de un arpa, de los distintos pelos de aquella mata anaranjada que lo coronaba, empezó a sonar una música con su ritmo perfecto, sus sostenidos y sus bemoles. ¡Era la música más hermosa que nunca había escuchado! Aún hoy después de tantos años, cuando aguzo el oído y cierro los ojos me llegan los sones de aquella imperecedera melodía.

Lunes, 14 de Mayo de 2007 21:21 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 2 comentarios.

Me gustaría soñar...

20070526003600-besandose.jpg

       Me gustaría soñar…soñar contigo pero hoy de una manera especial: ¡sin límites! Quitarme esas ataduras que las buenas maneras o los prejuicios me imponen hasta en los sueños y eso que nadie los ve…        

       Me gustaría soñar cómo me acercaría a ti, modelando cada paso y dividiendo el tiempo en mil instantes que haga saborear las décimas de segundo. Dejarme acariciar por el brillo de tu mirada mientras nuestras caras se aproximan y tu pelo, como hilos de seda negra se cimbrea con el aire.        

        Me gustaría soñar que tu aroma me envuelve mientras mis labios aterrizan sobre tu frente y empiezan  a modelar tu rostro con habilidad. Sentiría la cosquilla de tus pestañas mientras me deslizo despacio por toda tu cara, atrevido, travieso,…sintiendo como poco a poco tu deseo va brotando al exterior, hasta que tus labios ávidos de compañía busquen los míos y bailen en una sensual danza, mientras se hablan sin palabras y se extraen los más íntimos sabores.        

        Me gustaría soñar como desabotono tu vestido y ver como se desliza lamiendo tu cuerpo y dejando que éste vaya brotando de su interior. Ver, al fin, tu cuerpo mil veces soñado y sentir su contacto bajo mis brazos que te rodean. Crear mil besos sobre tu cuello esculpiéndolo con mi saliva y rodearte con mis dedos que extraigan de cada centímetro de tu piel la más hermosa de las melodías. Iniciar con las yemas de mis dedos una excursión sin prisas por todo tu cuerpo: hacer ondear como banderas, resaltando tras las caricias de tus pechos, tus pezones oscuros; modelar las ondulaciones de tus nalgas  y sentir nuestros sexos en contacto y latiendo al unísono.        

           Me gustaría soñar como me agacho siguiendo el camino de tu barriga, horadar tu ombligo con mi lengua y ahogarlo en mi saliva, hasta descendiendo por tu pubis libar tus jugos más dulces hasta dejarte satisfecha.        

           Me gustaría soñar con tus piernas, estirándose hasta el suelo y conduciéndome hasta tus pies, donde con la ayuda de mi boca iría haciendo desaparecer, lentamente, dedo a dedo, el cansancio acumulado en tantos años de camino.         

           Me gustaría soñar que cuando me despierte, estarás delante de mí, mirándome como abro los ojos y diciéndome con tu mirada que nunca más me hará falta soñar porque te tendré desde ahora, para siempre, a mi lado.

Sábado, 26 de Mayo de 2007 00:36 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 3 comentarios.
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.