Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.

Senta-2

20071101011929-parejabanco.jpg

        Hoy en distintos momentos del día he tenido ese deseo irrefrenable de estar sentado tan próximo a ti, como te siento de cerca.

Jueves, 01 de Noviembre de 2007 01:18 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro No hay comentarios. Comentar.

Quiero...

20071103142926-acariciandote.jpg

...abrazar tu cuello con el mío, que se acaricien mutuamente y que mis labios se ajusten con los tuyos. Dejar que sus humedades fluyan de boca a boca, que sus carnosidades se reconozcan y cosquilleen mientras nuestras lenguas, húmedas y desnudas,  se reconocen y bailan al unísono la danza del vientre. Aspirar tu olor que, acariciando los huecos de mi nariz, me penetre hasta muy dentro

 

...acariciar con mi mano, con suma lentitud y, a la vez delicadeza, cada centímetro de tu piel. Gustando las oscilaciones que diseñan tu cuerpo y participando de ellas. Sentir como se va excitando tu vello que me cosquillea. Recorrer tu vientre liso, penetrar en tu ombligo y amasar tus pechos con caricias que te hagan temblar, hasta llegar a tus oscuros pezones, rutilantes y enhiestos que piden que me pose sobre ellos.

 

...y con mi otra mano, excavar por tu bajo vientre, gozar esa piel tuya de tacto sedoso, detectar con deleite esa hondura tuya limitada por esos acolchamientos carnosos que se abrazan, separarlos con mis dedos y sentir cómo, poco a poco, van ahogándose en tu líquido más sabroso y desapareciendo en tu interior; para luego, mientras tu cuerpo vibra al ritmo del mío, paladear  mis dedos y emborracharme con el sabor dulce del licor que produces.

Sábado, 03 de Noviembre de 2007 14:29 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Maquillaje

20071105152149-maquillaje.jpg

        Nunca había sido partidaria de usar maquillaje, siempre se enorgulleció de llevar una cara fresca, lejos de aquellas máscaras de carnaval que se ponían sus compañeras de colegio para ir a trabajar. Pero aquella mañana, al levantarse y reflejarse en el espejo no le pasó inadvertida que su cara había cambiado. Le costó reconocerse ¿era ella? Su piel, sorprendentemente cuarteada, parecía que de pronto se hubiera plegado en mil caminos sobre sí misma, en arrugas múltiples que le recordaba el tema de las fallas tectónicas que había explicado en clase el día anterior. ¿Qué le había ocurrido de pronto? Le echó las culpas, inicialmente, a la pésima tutoría con que le había “obsequiado” este año el jefe de estudios, pero en seguida no tardaron en añadírseles nuevas excusas: esos cuarenta y cinco años que el mes pasado se había posado sobre sus espaldas, esa soledad que tanto le atenazaba y le hacía creer que había muerto definitivamente para los quereres, ese color gris que veía todas las mañanas a través de su ventana independientemente del color del cielo…            

       Y aquel día, en el colegio, trató de pasar lo más inadvertida posible, pasó casi todo el tiempo explicando de cara a la pared, prefería mostrar las ondulaciones de su culo, protegidas por su falda que  aquel rostro que, de pronto, sentía tan pornográficamente al desnudo. Ese día para goce de sus alumnos, dijo que el tema de las fallas tectónicas se lo iba a saltar y les dejó tiempo para el estudio. Y mientras, ella reflexionaba que aquel rostro, al fin y al cabo, sólo reflejaba aquella alma dolorida con que transitaba por la vida. Entonces fue, cuando decidió que si no podía cambiar el alma, al menos, la disimularía.            

          Esa tarde fue a un salón de estética, la recibió una recepcionista de esas que nunca han tenido que ser cliente del mismo y tras tomarle los datos la reconvino, de “cómo a su edad no se le ocurría maquillarse”, dejándola en las manos expertas de una joven esteticista. Ésta tenía unos dedos hábiles y un peculiar gracejo andaluz, por eso no acabó de entender muy bien cuando le dijo aquello de “con los años el cutis tiende a ser más seco y aparecen las arrugas, por eso es necesario darle unas bases ansiedad que mejoren el rostro y lo hidraten, algo muy necesario en las caras maduras” ¿o había dicho “más duras”? Tras darle la base, para ir cubriendo imperfecciones, parece que le estaba retransmitiendo un partido, viene el corrector. Primero uno más oscuro para contornear y definir rasgos y luego otro con tonos más claros para resaltar. No hay que olvidar el iluminador dando un efecto bocadillo, primero se pone un poco bajo los ojos, luego el corrector y de nuevo el iluminador para dar más brillo a los ojos. Para las cejas se aplica primero un polvo y luego cera para peinar y moldear el vello. Ahumar los ojos primero con una sombra y suave en el párpado, luego trazar una línea negra en la base de las pestañas. Difuminar la línea con los dedos y potenciar el efecto con la ayuda de una sombra del mismo tono. Aplicar capas de máscara negra en las pestañas superiores e inferiores para reforzar la mirada, luego peinarlas. El truco en los labios consiste en exfoliarlos antes de maquillarlos con lo cual se convertirán en frescos y deseables.            

             Ella iba tomando nota mental de todo lo que hablaba aquella charlatana muchacha, pero las consecuencias de su madrugue y aquel momento de relajamiento tras el cansancio del día, se abatió sobre ella y se quedó dormida, sobre el sillón. No sabía que tiempo habría transcurrido cuando despertó, pero lo hizo tras un leve golpe que le dio en el hombro: “ya hemos terminado”. Se miró al espejo…y ¡quedó asombrada! Ahora era una verdadera belleza, ¡aquella chica era una verdadera artista! Había desaparecido todas aquellas arrugas que le habían horrorizado por la mañana y su piel aparecía nueva y reluciente.            

           Salió a la calle pisando con más fuerza y aquel día no se tocó la cara. Al dia siguiente al despertar descubrió que no había sido un sueño y su rostro se iluminó con una luz especial. Cuando salió a la calle no le pasaba inadvertida la expectación que despertaba a su paso y en el colegio todos se sorprendían con su nuevo rostro. Su mayor sonrisa interior fue cuando el Orientador, a quien el curso pasado le había lanzado ella los tejos, sin acertar en el blanco, le dijo que estaba hoy especialmente guapa. Aquella experiencia terminó de subir su autoestima y empezó a pisar con más fuerza. Eso sí, todas las mañanas le suponía levantarse un par de horas antes para seguir las instrucciones de aquella hábil maquilladora con aquellos productos que le ocupaban toda la estantería. Pero cuando salía a la calle se sentía renacida.            

           El colmo de aquel renacimiento fue el día que el interino de educación física, un joven que acababa de entrar en la treintena, musculoso y que a ella siempre le había gustado porque le recordaba a Harrison Ford cuando rodó la guerra de las galaxias, se acercó a ella con indudables ganas de cortejarla y le propuso invitarla a cenar el sábado. Ella  consciente de su nuevo poderío, se resistió un poco, aunque no demasiado para no estropear aquella primera cita en varios años.            

             Aquel sábado estaba radiante, fue lo que le dijo él, pero, además ella lo sabía, desde que terminó de comer había iniciado un arduo arreglo en su rostro que había culminado con un vestido recién comprado el viernes anterior y que le dibujaba con lujosa delicadeza sus curvas. En la cena comió poco sobre todo los ojos azules de aquel deseado gimnasta y cuando terminaron le invitó a tomar en su casa una copa. La fuerza erótica se cortaba en el aire, sobre todo a partir de que se dieran su primer beso a la salida del restaurante.             

            Al llegar a su casa, el ascensor fue testigo mudo de labios encontrados y cuando atravesaron la puerta, ella se fijó deseosa en aquel bulto excesivo que destacaba en el bajo vientre de su acompañante. Ella le sirvió una copa y le dijo que mientras se duchaba, dándole una cierta musiquilla a sus palabras, “se pusiera lo más cómodo posible”.  Se puso bajo el agua sintiendo como la revitalizaba mientras sus dedos espumados en jabón con su tacto, semejaban adelantar ese otro deseoso. Se secó la cara, sin poder mirarse en el espejo, turbio por el vapor. Y colocándose el albornoz abrió muy lentamente la puerta, a través de la rendija pudo ver que, efectivamente, se había puesto muy “cómodo”. Su ropa estaba hecha un amasijo sobre el sofá y aunque no lo veía, si distinguía su sombra de pie en la habitación con el vaso en la mano y el perfil de su miembro erecto más que destacable. A pesar de su humedad externa, sintió otra más interna y salió deseosa a buscar sus labios.            

             Pero, entonces, ocurrió algo inesperado. El levantó los ojos hasta ella y al verla su rostro quedó demudado y lívido, como si hubiera visto un fantasma, hizo ademán de decir algo, pero sus palabras se extraviaron antes de que pudieran salir de su boca. En un gesto rápido cogió el hatillo de ropa entre sus manos y acompañado de su miembro, ahora súbitamente casi invisible, desnudo tal como estaba salió corriendo escaleras abajo gritando: "esta se ha escapado de Shangri-la".            

            Ella se quedó quieta y al punto comprendió que tardaría mucho en tener otra cita, para que si alguna vez volvía a tenerla, algo tenía muy claro no se ducharía antes y mucho menos…se quitaría aquel mágico maquillaje que le había ocultado las arrugas, que ahora tras la ducha habían convertido su cara en la superficie de un viejo papiro.

Lunes, 05 de Noviembre de 2007 15:21 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 1 comentario.

Me da miedo...

20071106151237-soledad.jpg

-que se me pierdan las palabras y no tener forma de encontrarlas 

-el aislamiento por el hecho de ser diferente

-quedar teñido en algún momento por la desesperanza

-vivir lejos de aquello que deseo profundamente
-que caduquen las caricias que guardo dentro

-ser invisible

-ese día en que al despertar esté deseando que llegue la noche

-el silencio culpable incapaz de traducirse en palabras

-que el asombro se convierta en un sentimiento extraño

-que un día desaparezcas sin decir por qué

-perder la capacidad de soñar

-que mis besos se queden colgados en el aire

-las palabras vacías en un tálamo compartido

-quedar sordo al trino de los pájaros

-que mis sábanas dejen de arrugarse

-que el dolor en los pies no me permita salir corriendo de la realidad

-el depender de otros para las cosas cotidianas

-no solo el convivir con la soledad, sino no ser consciente de ella

-que los muros me bloqueen el camino

-que cuando logre llegar a ti se te haya quedado tu mano fría 

Y tú ¿de qué tienes miedo?

Martes, 06 de Noviembre de 2007 15:12 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 6 comentarios.

Nuestra primera vez

20071108224911-abrazados.jpg

          Recuerdo nuestra primera vez, en que sin telas que dificultaran el contacto te acercaste a mí. Tus movimientos lentos de núbil gacela edulcoraban el aire y cada décima de segundo transcurrido añadía un gramo de alegría a mi gozosa espera. Sentí el abrazo de tu mirada y el roce de tus pestañas y ese impulso cariñoso de tus dedos que impulsaron mi cuerpo hasta que mi espalda buscó acomodo sobre el colchón. Sentí la calidez de las palmas de tus manos sobre mi pecho, mientras te arrodillabas sobre el colchón y aterrizabas tu sexo empapado con los labios hinchados, que abriéndose como una corola en primavera, abrazaron mi pene, endureciéndose por momentos, con intensidad.             

          Tu cuerpo se inclinó a través del aire y con la levedad de la seda se posó suavemente sobre el mío. Cada centímetro de mi piel se fue adhiriendo a la tuya, y se acentuó ese contacto placentero cuando las durezas de tus pezones, al contactar con los míos, le contagiaron dicha textura. Tu melena cosquilleó mi rostro, mientras quedé envuelto del aire cálido de tu respiración. El tacto suave de la piel de tu cara contrastó contra la mía más rugosa, y simultáneamente al cerrar los ojos gusté a tus labios que ansiosos y desesperados buscaban los míos.  Nuestras dos parejas de labios se enzarzaron en un sensual baile por pistas deslizantes de saliva, a ratos lento, a ratos brusco, pero tierno y apasionado a la vez.            

               Sentía tus manos que recorrían todo mi cuerpo y con la habilidad de un virtuoso músico me extraías notas de variadas octavas en una sinfonía que me hacía volar a ras de las estrellas. El roce de tu cuerpo, que se deslizaba una y otra vez sobre el mío, erizaba mis vellos y tus pezones cimbreados como badajos acariciaban mi pecho de manera certera.            

              Mis dedos escapados a la acción de mi cabeza amasaban tus nalgas y delineaba sus curvas a la búsqueda de tus placenteros recovecos. Todo mi cuerpo oscilaba casi imperceptiblemente, hasta que, en un determinado momento, aquellos labios tuyos que abrazaban mi pene, lo engulleron hasta dentro. Entonces aquella vibración se convirtió en conjunta y sentí un placer indescriptible hasta que noté como tus movimientos se aceleraban hasta que sufrí, simultáneo a tus gemidos, el estallido más grande que nunca había sentido.            

               Nuestros brazos nos rodearon mutuamente, apretando nuestros cuerpos a la mayor proximidad posible. Después, relajada, cerraste tus ojos y respirando suavemente te dormiste sobre mí…

Jueves, 08 de Noviembre de 2007 21:59 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro No hay comentarios. Comentar.

Fregando

20071111175945-fregando.jpg

                                                                              (dibujo de Angel Arias)

               Disfruto fregando, pero eso no ha sido siempre, sino desde hace seis meses. Aquel día cenamos en mi casa los cuatro, nosotros y nuestras respectivas parejas. Yo no podía quitarte ojo de encima, a pesar de que te miraba sólo a hurtadillas. Estaba terriblemente excitada con ese morbo de comer a tu lado, actuando como si sólo fuéramos buenos amigos. Fue al terminar la cena cuando dije que iba a fregar los platos en la cocina, a lo que tú con un guiño cómplice te ofreciste a ayudarme, siguiéndome a la cocina, mientras nuestros cónyuges quedaron en el comedor charlando y preparando la mesa para el café posterior.

 

            Tras mis pasos por el pasillo escuchaba, con nerviosismo, los tuyos que me seguían envueltos en esa colonia que te había regalado por tu cumpleaños y que me volvía loca como retornaba a mi nariz desde la superficie de tu cuerpo. Llegamos a la cocina y tras dejar los platos en el fregadero, sentí tus brazos que me rodeaban con una ternura que me derretía, a la vez que una lluvia de besos me salpicó mi cabeza hasta que tus labios aterrizaron como un explosivo obús, así los sentí, sobre los míos.

 

No teníamos mucho tiempo…y lo sabíamos. Abrí el grifo y el agua fluyó límpida y salvaje sobre los platos, te apretaste contra mi cuerpo, tampoco había mucho sitio allí y nuestras manos disputaron la suciedad de aquellos platos para terminarlos cuanto antes. Nuestros dedos humedecidos por aquel chorro bailaban sobre la loza, se entrecruzaban, se acariciaron, se arañaban, extrayendo sensaciones concentradas que nuestros cuerpos modulaban para que no se perdieran más allá. La presión de tus manos me hacía sentir tu calor, tu cercanía y tu ternura que inoculabas hasta mis huesos. Aquellas corrientes fluían como meandros por la superficie de tus manos, zigzagueando entre tus venas y desembocando hacia las puntas que trasmitían a las palmas de mis manos que abiertas recibían en ellas el agua con parte de ti.

 

Los platos fueron depositándose brillantes sobre el escurreplatos. En el comedor escuchábamos a lo lejos la charla que se desarrollaba y, al fin, el último salió del fregadero. Entonces como si fuera una señal, tomaste mis dedos con tu poderosa mano y, sin decir una palabra, acercaste mis manos a tus labios. Tus besos mimosos la llenaron de saliva, sin dejar ningún resquicio seco y luego, con suavidad cada uno de mis dedos, muy lentamente fue desapareciendo en el interior de tu boca. Cerré los ojos mientras me excitaba y sentía tus dientes, tu lengua jugosa que se enredaba en ellos, jugueteando. Me sentí a gusto explorando ese sensual lugar, recorriendo tus encías e, incluso, acariciando tu campanilla. Mis dedos salieron con un sabor a ti que me encargué de paladear, mientras tú me ponía de espaldas al fregadero y yo me dejaba hacer. Tu brazo izquierdo me rodeó la cintura y el ruido inequívoco de tu cremallera acarició mis oídos, te había hecho caso y no me había puesto bragas para aquella cena y entonces fue cuando me levantaste la falda y sentí tu sexo poderoso, que como sin buscar encontró con rapidez mi hueco húmedo, que con ansia le anhelaba. Fueron sólo unos instantes, enseguida nos echarían de menos, y en poco más de cuatro leves empujones, me sentí llena de ti y mi sacudida, con silenciador, no evitó que los platos entrechocaran unos con otros en el escurreplatos. Dos minutos después, yo con el pelo atusado y la falda estirada, nos sentábamos los cuatro a tomar café.

Desde aquel día el momento de fregar es un rato “diferente” para mí y, sobre todo, cuando lo hago con agua caliente, no encuentro ninguna diferencia entre la humedad de mis manos y la existente, en ese instante, entre mis piernas.

Domingo, 11 de Noviembre de 2007 17:52 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 2 comentarios.

La sombra de ojos

20071113152848-enelbanco.jpg

-¡Cómo me mira ese tipo! Y no me extraña, mira que le dije a mi madre que no me regalara esta sombra de ojos, color champagne, tan llamativa...

Martes, 13 de Noviembre de 2007 15:28 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Esos dos

20071117135242-losdos.jpg

-Cuando me decías que los tengo preciosos, pensaba que te referías a mis ojos. Pero ¿por qué, entonces, me lo decías mirándome hacia abajo?

Jueves, 15 de Noviembre de 2007 15:49 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Manual de instrucciones

20071118173852-manual.jpg

         Hay días en que no estaría de más, para afrontarlos adecuadamente, un manual de instrucciones, aunque fuera tipo Ikea, porque parece que se nos introducen por detrás como si nos metiéramos un gran supositorio, pero, justo, al revés.

Domingo, 18 de Noviembre de 2007 17:35 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.

Dos tazas

20071123145428-dos-cafes.jpg

          Dos tazas circulares, repletas de café humeante, que depositadas sobre sus respectivos platos, semejan dos pupilas oscuras o, si la mente vuela más, dos pezones oscuros que sobresalen acicalando el instante. Tazas que sirvieron de excusa para sentarnos, los dos, en torno a una mesa sin esquinas y en ese determinado instante en que coincidieron nuestras vidas. Dos tazas que parecen imantarnos hacia el centro de la mesa, olvidando todo el resto del mundo que sale de aquellos múltiples círculos. El café humea y sus volutas hacen danzar las líneas de tu rostro en sinuosos movimientos que iluminan la luz con la que tus ojos me enfocan y acompasan la exquisita largura de tus negras pestañas.  

           Mis dedos inician un inaudito viaje por la superficie de la mesa, intentando salvar esa distancia que nos separa, pero antes de llegar al final se encuentran con los tuyos. Tamaños muy diferentes de nuestras manos pero que al sentirse se funden con facilidad, se complementan aderezadas por ese aroma de café que tiñe el aire. No sé que sientes tú, pero yo capto la suavidad de tu piel que eléctricamente sacude todo mi cuerpo. Nuestros labios, a distancia, palpitan de deseos inconfensables, imaginaciones desmedidas, de sentimientos que rebosan. De ellos brotan palabras que se anillan en conversaciones mitad adolescente, mitad adulta; mitad ingenua, mitad sabihonda. Piropos que se besan por el aire y las otras manos que se abrazan ahora. Los dos cafés, en medio, se agitan con tanto movimiento a su alrededor.

         Y el tiempo pasa y ellos quedan hasta que rumor silencioso de unos trinos lejanos nos hacen aterrizar devolviéndonos a la realidad. Y nuestros cuerpos se alzan al unísono, se derraman unas gotas de café sobre la mesa, cuando el tiempo desaparece extenuado. Esta vez se encuentran nuestros labios y un beso intenso los funde arrancándose lágrimas secas de despedida.

          Entonces, es cuando no tienes más remedio que irte, las tazas se quedan solitarias o, mejor dicho, mutuamente acompañadas y es cuando me confiesas que nunca te gustó el café, que prefieres el té.

Viernes, 23 de Noviembre de 2007 14:54 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 2 comentarios.

Ondulaciones

20071204222649-embarazada-y-manos.jpg

        El cuerpo humano está lleno de curvas y ondulaciones, unas más redondeadas y otras sinuosas, unas son relajantes, otras ayudan a acurrucarse, las hay que despiertan sensaciones ardientes y encienden la pasión, pero otras como éstas hacen brotar mi capacidad oculta de ternura.

Viernes, 30 de Noviembre de 2007 18:55 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 1 comentario.
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.