Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

Rumor de ausencia

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         Me duele, a esta hora en que alborea, el rumor rabioso de tu ausencia, el recuerdo de tu cuerpo que presiento solitario tendido en el colchón que encrespas levemente creando caprichosas arrugas en su superficie. Veo las sábanas, que protegen tu desnudez, moldeadas sus formas por las ondulaciones de tu cuerpo.  De las honduras de la tela surgen esas líneas tuyas, tan sensualmente vivas, que se avivan en mi memoria despertando mis deseos. Puedo imaginar la seducción visual de tu melena azabacheña, cubriendo alborozada y mimosamente tu nuca, que reposa, acogedora y con formas leoninas, sobre la almohada. 

          Mantengo vivas en mí las caricias que me diste, esas sensaciones cargadas de pasión y ternura en las que te revelaste como verdadera artífice y ansío ese momento en que puedan volver a repetirse. 

           Quisiera quebrar la quietud de esa escena revivida, hurtarte espacio de tu colchón socavando su superficie con el peso de mi cuerpo, que uniéndose al tuyo te haga disfrutar de mi piel ardiente, mientras jugando en el aire, fusionamos nuestros labios y confundimos nuestros alientos.

Jueves, 03 de Abril de 2008 15:34 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 3 comentarios.

Vacaciones caribeñas

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       ¡Qué a gusto me siento aquí! Apoyada, en este árbol de la playa, con los ojos cerrados, mientras me dejo acariciar por la brisa tropical y el rumor de las olas que bañan la orilla. Está buenísimo este daiquiri. Necesitaba estos días de descanso, por un lado, para no hacer nada y por otro, para dar rienda suelta a la pasión. Aún me tiembla la piel al pensar en el revolcón que tuve anoche aquí en la playa con aquel mulato que acababa de conocer, teniendo como único testigo a la luna. Nunca creí que en un encuentro se pudiera disfrutar tanto...

-¡Eh, “chochito” despierta y deja de sobar! ¿Otra vez t’as quedao dormía? ¡Qué poco acostumbrá estás a madrugá! Date prisa que tenemos que acabá de limpiá. Ya no quea ná pa que llegue la gente de la Agencia de Viajes y se abra al público.

Jueves, 17 de Abril de 2008 17:28 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por dentro Hay 2 comentarios.

Mi cocodrilo

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       (dibujo de Aires)

         Siempre pensé que los cocodrilos nacían al romperse un huevo, aunque éste desconozco cómo llegó a aparecer a mi lado. Era pequeño, vivaracho y en aquel tiempo en que era una cría, casi gracioso. Sus ojos lánguidos y sus movimientos ágiles me resultaban atractivos. Yo fui creciendo y a la vez que me hacía más nervuda, aquel saurio también fue desarrollándose: sus mandíbulas se robustecieron y sus dientes se afilaron, su piel se endureció con una fuerte coraza y sus movimientos ágiles desafiaban con ardor la ley de la gravedad. Aquel conocimiento mutuo se convirtió en intimidad creciente y como si  de una sombra se tratara, nos convertimos en inseparables.

 

            Tan habitual se me hizo su compañía que llegaba a pasarme inadvertida en mi devenir cotidiano, hasta que fui consciente de la excesiva protección que creaba en mi entorno. Algunos hubo que intentaron aproximarse, con desconocidas intenciones, nunca llegué a saber cuáles eran porque en cuanto él se apercibía de aquel acercamiento, me defendía a dentelladas o sacudiendo ágiles coletazos. Aquella protección habitual y repetitiva, de tantos años, de aquel inopinado guardaespaldas me hacía andar segura por la vida y sin temor a interferencias ajenas que pudieran socavar mi tranquilidad.

 

            Hasta que...¡apareciste tú! Te fuiste arrimando a mí, lo que, inicialmente, me pasó dulcemente inadvertido. Y cuando fui consciente de ello, no imagino cómo, te habías situado entre mi cocodrilo y yo. Tuviste esa rara habilidad de distraerlo, de domesticarlo y eso nos sedujo, a él y...a mí. Y hoy cuando caminas a mi lado con tu brazo rodeando a mi cintura, aún suelo escuchar detrás nuestro los andares acompasados de sus patas de cinco dedos delanteros y cuatro traseros y el rasgueo de su cola por el suelo, y alguna vez que lo he mirado de reojo y me he fijado en sus, en otro tiempo, temibles fauces, he visto cómo, aparte de guiñarte el ojo, te sonreía.

Lunes, 21 de Abril de 2008 19:10 Autor: airesabiertos. #. Tema: Cosas circulando por fuera Hay 4 comentarios.
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